En julio, la recaudación propia de Concordia perdió $465 millones frente a la inflación

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Roque Guillermo Benedetto

 En julio de 2026, la recaudación propia de Concordia perdió $464,8 millones frente a la inflación, una caída real del 9,5%. El retroceso fue amortiguado por la suba de la Tasa General Inmobiliaria, originada en el aumento de los valores mínimos y en la actualización de las valuaciones fiscales, no en una mejora de la actividad económica. Sin ese efecto, la caída habría alcanzado el 13,2%. La coparticipación compensó el faltante, pero por factores extraordinarios que no reflejan una recuperación genuina de la economía local.

Todos los cuadros de esta nota expresan julio de 2025 en pesos de julio de 2026, para que las ambos periodos puedan ser comparados con facilidad. La actualización usa una inflación interanual estimada de 32,5% porque el I.P.C. (Índice de Precios al Consumidor) oficial de julio recién lo publica el I.N.D.E.C. (Instituto Nacional de Estadística y Censos) el 13 de agosto.

Recursos propios

La Tasa General Inmobiliaria es la única que recaudó de más (+$133,8 millones, +36,9%), y no lo hace por mejor actividad, sino por decisión administrativa: la Ordenanza Tributaria Anual 2026 dispuso un aumento del 30% en los valores mínimos, y el Decreto provincial 227/2026 sumó una actualización promedio del 23% en los avalúos de construcción más un coeficiente de 1,37 sobre el valor de la tierra, vigente desde el tercer anticipo. Esos dos ajustes explican, por sí solos, la mayor parte del aumento, antes de que un contribuyente pague un peso de más por decisión propia. Lo demás se explica mejor por la mora regularizada bajo la moratoria tributaria vigente hasta el 31 de julio y prorrogada hasta el 30 de diciembre, que por actividad inmobiliaria genuina.

La Tasa Comercial, la principal fuente de recaudación propia del municipio, cayó $184,6 millones (-6,3% real). Es la que más de cerca sigue el pulso de la actividad económica de la ciudad, porque grava directamente el ejercicio de comercio, industria y servicios, a diferencia de Inmobiliaria, que grava el patrimonio, no la actividad. Esta nota vuelve sobre ella más adelante, con el desglose de cuánto aporta cada comercio y los datos de la propia encuesta empresarial de Concordia.

Terminal de Ómnibus sigue de cerca el tránsito de pasajeros —trabajo, trámites, turismo— y sus $4,9 millones de faltante son coherentes con menor movilidad interurbana. El propio sector privado lo confirma de forma independiente: la Asociación Hotelera y Gastronómica de Concordia y la Región calificó al receso invernal de 2026 como una de las peores temporadas en años, con 35% de ocupación promedio, muy por debajo del 52% que registró Federación en el mismo período. “Turistas prácticamente no se vieron y el consumidor de Concordia poco y nada”, resumió la entidad.

Cementerio ($7,8 millones de faltante) y Tasa de Servicios Sanitarios ($141,4 millones) las paga, en su gran mayoría, el mismo universo de contribuyentes que Inmobiliaria: asalariados, jubilados y cuentapropistas. Por eso miden poder adquisitivo, no actividad comercial. Y no es por falta de voluntad de pago: la Tasa de Servicios Sanitarios está alcanzada por la misma moratoria que ayudó a Inmobiliaria, y aun así no mejoró.

Alumbrado Público es el rubro con el faltante más alto de todo el cuadro: $260 millones. Tiene, además, una particularidad que no debe pasarse por alto: las empresas y comercios también la pagan, como un porcentaje del consumo eléctrico registrado en su local. Su desplome combina, entonces, dos señales que apuntan en la misma dirección: la pérdida de capacidad de pago de los hogares que son la base mayoritaria de contribuyentes y una menor intensidad de uso eléctrico comercial producto de negocios con horario reducido, equipamiento apagado producto de una menor actividad.

Ese patrón -recaudación real en baja pese a que el monto nominal aumenta- no es exclusivo de un tributo en particular y es el reflejo de una pérdida de capacidad contributiva de los hogares. Concordia presenta uno de los niveles de pobreza urbana más elevados entre los aglomerados relevados (52,5%, según la Universidad Católica Argentina, UCA), y los salarios privados perdieron 4,8% real desde 2023.

La cantidad de comercios inscriptos crecen, pero en promedio cada vez aportan menos

La cuenta detrás de la última fila de la tabla es simple, y vale la pena mostrarla completa en vez de solo el resultado. Son dos pasos:

Paso 1: se toma toda la plata que pagaron, entre todos los comercios de Concordia, por Tasa Comercial: $2.952,5 millones en julio de 2025 y $2.767,9 millones en julio de 2026, los dos montos ya expresados en pesos de julio de 2026.

Paso 2: se divide esa plata por la cantidad de comercios habilitados que había en cada momento: 13.111 en julio de 2025 y 13.709 en julio de 2026

$2.952.500.000 / 13.111 comercios = $225.195 por comercio

$2.767.900.000 / 13.709 comercios = $201.904 por comercio

Es un promedio, pero permite comparar ambos períodos con el mismo criterio: si retrocede de un año a otro, es porque la recaudación creció menos que la cantidad de comercios entre los que se distribuye.

La Tasa Comercial no cae por casualidad. En la encuesta semestral del Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (C.C.I.S.C.) a 115 empresas locales, el 69,6% registró caída de ventas y el 50,4% no llegó a pagar sus impuestos y tasas completos. Y aunque hay 598 comercios más que hace un año, cada comercio aportó, en promedio, alrededor de $23.300 menos en términos reales reflejando el mismo patrón de “uberización” -changas, delivery, cuentapropismo- que crece en todo el país, con una informalidad laboral que ya llega al 44,2%.

La misma caída aparece en las deudas. El Mapa de la Deuda -un relevamiento del Centro de Estudios de la Ciudad, con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, sobre los registros del Banco Central de la República Argentina (B.C.R.A.)- muestra que en Concordia la mora es de 17,42% del monto adeudado, 4 puntos por encima del resto de Entre Ríos y que entre los jóvenes que usan billeteras virtuales llega a casi uno de cada dos. Recaudación, comercio y deuda son series estadísticamente independientes entre sí, y las tres muestran la misma tendencia.

Recursos coparticipables

Este es el primero de los dos ingresos por coparticipación y se analiza aparte porque su causa es distinta a la de las tasas: no depende de la actividad económica de Concordia, sino de cuánto recauda la Nación y cómo se lo reparte.

Concordia recibió $396,5 millones por encima de lo que necesitaba para empatar el I.P.C., un 13,3% real, casi el doble del 7,7% real que promedió el país en el mismo mes, según A.R.C.A. (Agencia de Recaudación y Control Aduanero). Esa diferencia la explica que tanto el impuesto a las Ganancias y el impuesto sobre los Bienes Personales, dos de los tributos coparticipables, tuvieron un salto puntual. A.R.C.A. oficializó una prórroga excepcional para la presentación y el pago de las declaraciones juradas de Ganancias, Bienes Personales e Impuesto Cedular del período fiscal 2025, lo que empujó hacia arriba la Coparticipación Nacional de todas las provincias y municipios, no solo la de Concordia.

Este segundo ingreso es la cuota parte que Concordia recibe del régimen de coparticipación municipal de Entre Ríos, calculada sobre lo que la Provincia recauda dentro del municipio por Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor. Estos tres montos no son recaudación propia de Concordia, sino la porción de impuestos provinciales que la Provincia le transfiere al municipio.

El desagregado es más revelador que el total. Ingresos Brutos -el impuesto que mejor sigue la facturación de comercios y empresas de toda la provincia- quedó $68,4 millones por debajo de lo necesario (-4,3% real), e Inmobiliario, $2,1 millones por debajo (-2,6% real). Automotor, en cambio, superó lo necesario en $182,4 millones (+19,8% real), y es el único rubro que sostiene el resultado positivo del total. Esa suba no responde a más patentamientos ni a mayor parque automotor en actividad, sino a una actualización de valuaciones fiscales a nivel provincial. Sin ese ajuste administrativo, la Coparticipación Provincial de Concordia también estaría cayendo en términos reales, como ya lo hace su componente más representativo de actividad, Ingresos Brutos.

El cuadro completo, entonces, es este: la recaudación propia de Concordia quedó $464,8 millones por debajo de lo necesario (-9,5% real, o -13,2% si se descuenta el efecto tarifario de Inmobiliaria); la Coparticipación Provincial apenas superó lo necesario gracias a una actualización de valuaciones y no a más actividad; y la Coparticipación Nacional registró un salto extraordinario asociado al calendario de vencimientos tributarios, que no va a repetirse en los mismos términos en los meses siguientes. Si Concordia dependiera únicamente de su recaudación propia, sin estas dos transferencias, los ingresos municipales harían insostenible la prestación de los servicios que el municipio brinda hoy.

Cuando recaudar más no significa estar mejor

Concordia terminó julio con más pesos en la caja municipal y ese hecho no está en discusión. Lo que está en discusión es qué mide ese número. La recaudación propia -los tributos que el municipio cobra con su propio esfuerzo administrativo, sin depender de lo que gira la Nación o la Provincia- perdió 9,5% de su valor real en un año y ese número ya incluye la suba de la Tasa Inmobiliaria y Sanitaria por la actualización de valores que dispuso la ordenanza: sin ella, la caída del resto de las tasas fue de 13,2%.

Lo que compensa esa pérdida tampoco es una mejora genuina de la actividad económica de Concordia: la Coparticipación Nacional creció porque un vencimiento impositivo cambió de mes y la Provincial, porque se actualizaron los avalúos de los automotores. Sin las transferencias nacionales y provinciales, la recaudación propia resultaría insuficiente para financiar el actual nivel de gastos y servicios municipales

El problema, entonces, no es solo cómo cerrará el municipio sus cuentas, sino quién terminará pagando el costo de sostenerlas. Los ingresos extraordinarios de julio no son permanentes y tampoco puede suponerse que la mejora de algunos indicadores nacionales resolverá, por sí sola, la situación local.

La política económica nacional concentró sus principales incentivos en actividades de gran escala y perfil exportador, especialmente en la energía, la minería y los grandes proyectos de inversión. Esos sectores aparecen como los grandes beneficiarios del modelo, pero no son los que estructuran la economía de Concordia, sostenida por el citrus, el arándano, la actividad maderera, el comercio y las PyMEs industriales y de servicios. El llamado “efecto derrame” supone que el crecimiento de los sectores favorecidos termina extendiéndose al resto de la economía. En Concordia, ese derrame no se observa: no se tradujo en más ventas, consumo, empleo ni crédito.

En ese escenario, el municipio tendrá que elegir entre recaudar más, reducir gastos y servicios o postergar obligaciones. Ninguna de esas decisiones es neutra. En una ciudad donde las familias, los comercios y las PyMEs ya ajustaron buena parte de lo que podían, la pregunta es concreta: ¿cuánto más puede exigirse o recortarse sin deteriorar todavía más la vida cotidiana de Concordia?

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