Tras el pico de la crecida y los cuestionamientos políticos, la CTM proyecta el descenso del río Uruguay

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El organismo binacional informó que el nivel del río Uruguay comenzará a bajar gradualmente entre el 11 y el 12 de enero. Mientras los intendentes de la costa reclaman por el impacto en la temporada turística, la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande argumenta que la sudestada y las lluvias inusuales limitaron su margen de maniobra.

La Delegación Argentina ante la CTM emitió un comunicado este miércoles intentando llevar certeza a las poblaciones ribereñas, afectadas en pleno inicio de la temporada de verano 2026. Según el Área de Hidrología de la represa, los niveles actuales se mantendrán estables hasta el próximo fin de semana, momento en el cual se iniciará un descenso paulatino.

El comportamiento del río ha sido eje de debate en los últimos días. El organismo técnico explicó que el repunte observado a finales de 2025 respondió a precipitaciones superiores a los 150 milímetros en las subcuencas Alta y Media, un fenómeno calificado como atípico bajo el actual contexto climático de “La Niña”.

El factor sudestada y la defensa técnica

Uno de los puntos centrales en la argumentación de la CTM radica en las condiciones aguas abajo de la represa. El comunicado destaca que en localidades como Concepción del Uruguay, Colón y Paysandú (Uruguay), el comportamiento del cauce depende intrínsecamente del Río de la Plata.

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CTM prevé que el nivel del río Uruguay descienda el 11 de enero. La sudestada y críticas políticas marcan la agenda.

En este sentido, la entidad subrayó que una “intensa sudestada” funcionó como un tapón hidráulico, elevando el nivel del Río de la Plata y, por consiguiente, impidiendo el desagote natural del Uruguay. Según los técnicos, esta situación afectó “inevitablemente las actividades que se desarrollan dentro del cauce”, en referencia directa a la pérdida de playas. Asimismo, aseguraron que entre el 27 de diciembre y el 6 de enero, los caudales erogados por la represa fueron “inferiores a los aportes naturales”, maniobra destinada a atenuar el impacto de la onda de crecida.

Tensión con los municipios

El anuncio del descenso llega en un momento de tensión política. Días atrás, intendentes de las localidades costeras de ambas márgenes elevaron sus quejas respecto al manejo del recurso hídrico, señalando que la falta de previsibilidad y los niveles altos atentan contra la economía regional basada en el turismo de sol y playa.

Según consignó en la víspera Libreentreríos.com, los jefes comunales criticaron el manejo de la CTM, exigiendo una mayor coordinación para evitar que las maniobras de la represa perjudiquen la temporada estival. La bajante prometida a partir del 11 de enero se presenta, entonces, como una respuesta técnica que busca descomprimir el malestar social y político en la región.

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