La pitaya busca su lugar en Concordia: de la experimentación a la viabilidad comercial

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Este jueves y viernes, nuestra ciudad será sede del primer encuentro técnico y a campo sobre la fruta del dragón. La iniciativa busca evaluar agronómica y comercialmente si esta cactácea tropical puede ser una alternativa real ante la crisis del arándano, enfrentando el desafío de escalar su producción y reducir sus altos precios en el mercado interno.

Con el inicio de las jornadas de capacitación técnica y recorridas a campo que arrancan mañana, el desarrollo a escala de las pitayas en Concordia se somete a una evaluación integral. Frente a la sostenida pérdida de terreno del arándano ante competidores internacionales como Perú, productores y técnicos locales buscan diversificar la matriz frutícola mediante esta cactácea tropical. Sin embargo, su consolidación no es inmediata: requiere sortear limitantes climáticas, perfeccionar el manejo agronómico y lograr masificar una oferta que hoy ostenta valores excluyentes para el consumidor promedio.

Organizado por la Secretaría de Desarrollo Productivo municipal, el Primer Encuentro sobre Pitayas se divide en dos instancias teóricas y prácticas: mañana, jueves 5 de marzo, en el Vivero Zordan de Colonia Ayuí, y el viernes 6 en el establecimiento Fincris Agro SRL, ubicado en el barrio de Osvaldo Magnasco. Según la agenda oficial, se abordarán temáticas como la selección de variedades, la plantación, el uso de cobertores, el control de heladas y las estrategias de comercialización.

La transición hacia la “fruta del dragón” no ocurre sin contratiempos. En su búsqueda de rentabilidad, la pitaya demostró una buena adaptación estival en la región, pero presenta barreras técnicas. Especialistas que asesoran a los productores pioneros, como el ingeniero agrónomo Mariano Winograd, señalan que los principales frenos productivos —el complejo proceso de polinización y el daño por heladas— comenzaron a resolverse recientemente con capacitaciones en el exterior, la incorporación de variedades autofértiles y un manejo estricto bajo espalderas.

En el plano comercial, la prudencia debe marcar el ritmo. Actualmente, la producción local es incipiente y los valores de mercado son altos. En mostrador, una sola fruta de medio kilo puede costar en torno a los 10.000 pesos, lo que la posiciona como un producto de nicho para un sector de alto poder adquisitivo. El horizonte que plantean los impulsores de la actividad es atraer inversores para alcanzar, en los próximos años, una superficie cercana a las 100 hectáreas a nivel nacional. Solo mediante esa masificación de la cosecha será posible abaratar los costos y transformar esta promesa exótica en una opción cotidiana.

Los cupos para participar de las jornadas son limitados. Para consultas sobre costos e inscripción, comunicarse a través de Instagram en @pitayas.pitayui.

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