Las siluetas del Club Tomás de Rocamora: una historia singular

Las siluetas que se encuentran en la sede central del club fueron realizadas o esbozadas por Roberto Bonus, papá de “Tito” Bonus, quien fuera presidente de la entidad.

 Con hojas de oficio cuadriculadas, unidas con cinta Scoth de esa época, aproximadamente y para no perder la perspectiva, Roberto Bonus las delineó arrodillado tratando de mantener la escala y no salirse del eje, mientras se encontraba en en el patio de su casa de calle 25 de agosto 667, donde hoy reside “Pela” Bonus.

Luego las pasó a hojas de cartón, también en tamaño real, como hoy se las ve en la sede social, con la finalidad de que los trabajadores del oficio (que no eran albañiles comunes, si no de los que realizan trabajo “fino”, o especializados) las colocaran para realizar el revestimiento de vidrio molido a su alrededor.

En la época en que lo hicieron había dos técnicas, el revestimiento venía en cuadrados o rectángulos semi-preparados y otros lo hacían a la bolsa. En este último caso, que se llamaba bolseado, se nota de perfil los golpes de la bolsa. Fue moda en su época.

Roberto Bonus no era parte de la Comisión pero sí un gran colaborador, como de los que sigue habiendo en el club. Solo explicaba su proyecto a la Comisión Directiva.

Mientras sus hijos miraban como jugaban al tenis o practicaban básquet, en muchas oportunidades se veía a Eduardo Giqueaux separarse de las reuniones e ir arreglar algo en las instalaciones.

“Eduardo Giqueaux rastrillaba la entrada de pedregullo y arena, me acerqué y me dijo: “No tenemos a nadie que nos diseñe la entrada”. Yo me quede callada y cuando regresamos, ya en casa, le conté a mi padre,y me dijo: Te está cargando, ya la diseñé hace rato”.

Una de la anécdotas contadas entre los hijos de Roberto Bonus y Eduardo Giqueaux.

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