Levantaban el maíz y chocaron con un padrillo de jabalí de 270 kilos

alt="en la imagen, un jabalía atrapado por una cosechadora, detrás cuatro hombres y al fondo un sembradío de maíz"

El hecho ocurrió a 15 kilómetros del casco de la estancia Tres Bonetes, ubicada entre Lincoln y Vedia, en la provincia de Buenos Aires. Los trabajadores detallaron los daños que produce este animal en los cultivos.

Mientras cosechaban maíz, un equipo de contratistas se topó en plena recolección con un enorme padrillo de jabalí y accidentalmente quedó atrapado a los pies de la cosechadora. El hecho ocurrió aproximadamente a quince kilómetros del casco de la estancia Tres bonetes, ubicada entre Lincoln y Vedia, en la provincia de Buenos Aires.

Lo que dejó sorprendidos a los trabajadores rurales fue el tamaño del animal: se trataba de un ejemplar silvestre de 270 kilogramos que buscaba alimentarse del cereal en la parcela que recolectaban los contratistas.

La especie, oriunda de Europa, fue introducida en el país junto con el ciervo colorado por Pedro Luro para su coto de caza privada en el sur de Santa Rosa, en la provincia de La Pampa. Actualmente, se convirtió en una auténtica plaga que produce daños severos a las cosechas y se reproduce a un ritmo incontrolable.

Sus crías tienen el lomo color amarronado con franjas longitudinales blancas, en tanto que cuando crecen su pelaje se vuelve oscuro.

Los colmillos de los machos son muy codiciados como trofeos de caza por lo que se han convertido en uno de los animales más buscados por los cazadores, más allá de ser una peligrosa plaga para los productores agropecuarios debido a los enormes daños que causan en los campos, como romper alambrados, atacar al ganado y arrasar con los lotes sembrados con maíz.

En conversación con Democracia, el titular de Fauna de la Municipalidad de Lincoln, Diego Marchena, aseguró que “esta temporada la provincia de Buenos Aires no autorizó la caza de jabalí en nuestra zona” y agregó que “el año pasado, a pesar de haber sido prohibida al inicio, luego se autorizó por el avance de los animales y el daño que generan en los cultivos; no obstante, en la temporada 2021, que se extiende entre mayo y julio, no está autorizada la caza comercial y deportiva de jabalí”.

Por su parte, uno de los contratistas comentó: “La otra vuelta que también andábamos cosechando nos pasó con otro chancho de 150 kilos. Lo impresionante fue el tamaño de este último animal que pesaba más de 270 kilos. Se suele encontrar pumas también pero siempre se los suelta”, y agregó: “Por el peso que tenía la única manera de moverlo y sacarlo del lugar, fue usar el cabezal del mismo maicero con el que se estaba trabajando, como pala para transportarlo hasta la caja de una de las camionetas”.

Con respecto a los daños que ocasionan en los cultivos, otro de los contratistas presentes durante el suceso hizo hincapié en los detalles y la gravedad que implica para los productores.

“En los últimos años los jabalíes se volvieron plaga en zonas donde antes no habitaban. Es incontrolable el daño que provocan porque no solo comen el maíz, sino que tumban toda la planta entera y voltean el cultivo cuando caminan por el lote y las pérdidas económicas se vuelven enormes”, detalló el contratista en diálogo con La Nación.

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