Macron en Beirut: ¿Una “solución francesa” para Líbano?

El presidente galo Emmanuel Macron prometió ayuda a los afectados por la explosión en Beirut. ¿Se presenta la antigua potencia protectora como la salvadora del Líbano?

 No fue casualidad que Emmanuel Macron fuera el jueves el primer jefe de Estado occidental en recorrer las ruinas de Beirut. Francia tiene vínculos de larga data con Líbano. Después de que el Imperio Otomano cayera tras la Primera Guerra Mundial, Francia recibió un mandato de la Sociedad de las Naciones para administrar la reconstrucción del Líbano.

El vínculo continuó incluso después de la independencia del pequeño país, en 1943. Todavía hoy una parte de la élite libanesa habla francés. Muchas escuelas dan las clases en francés. Muchos libaneses ricos tienen una segunda casa en Francia. Los grupos cristianos, un 39 por ciento de la población, aún consideran a Francia como una suerte de potencia protectora.

Nada de poscolonialismo

Durante su visita a la capital libanesa, Macron prometió ayuda directa a los afectados. Pero también pidió un nuevo sistema político. ¿Está acá interfiriendo el jefe de Estado de una antigua potencia protectora de manera inadmisible en la política interna de un país independiente?

No, dice Maximilian Felsch, profesor de la Universidad Haigazian de Beirut. “Francia tiene interés en mantener buenas relaciones con los países francófonos de Medio Oriente y África”, explica. Si Francia está lista para ayudar al Líbano, de seguro los libaneses lo tomarán bien, dice Felsch. “No escucho ninguna voz que interprete esto como una interferencia poscolonial”, añade.

Macron dijo que no se trataba de una “solución francesa”, sino de un “nuevo orden político” para el golpeado país. El mandatario anunció una conferencia internacional de donantes, y que ya tres aviones galos con suministros ya habían aterrizado en Beirut, al tiempo que un barco de guerra con medicamentos y médicos va en camino. Macron espera regresar a Beirut el 1 de septiembre para verificar sobre el terreno la situación, según informó Deutsche Welle.

Cualquier cosa es mejor

El gobierno del Líbano es incompetente a todos los niveles, dice el politólogo Felsch, cuyo departamento en Beirut resultó severamente dañado tras las explosiones. Los puestos del Estado se llenan según confesión religiosa. El Estado está quebrado. El suministro de electricidad y agua, así como la recolección de basura, no funcionan. La inflación no para de subir. La economía está en el piso. “En este escenario es del todo comprensible que la gente espere deshacerse de los políticos. Cualquier cosa es mejor que esto. Por eso entiendo que la mayoría apoye la idea de que, si fuera posible, una potencia extranjera se hiciera cargo de esto”.

Que Francia sea esa potencia es algo poco probable, estima el experto en Medio Oriente Elie Abouaoun, director de la oficina de Túnez del Instituto para la Paz de Estados Unidos. “Creo que Francia ha perdido bastante influencia, en comparación con la que tenía hace 20 o 30 años”, estima.

Sin embargo, sigue habiendo una fuerte conexión emocional entre franceses y libaneses, que podría influir en la opinión pública. “Pero hemos visto en reiteradas ocasiones que las decisiones del gobierno libanés no están más marcadas por lo que digan los franceses”.

Hezbolá es más importante que Francia

Más importante, dice Abouaoun, es la influencia que ejerce la milicia chiita Hezbolá, que cuenta con el apoyo de Irán y es considerada por la Unión Europea una organización terrorista. Hezbolá participa en el gobierno, tiene su propia milicia y también controló el puerto de Beirut, justo en los años en que se almacenó el peligroso nitrato de amonio.

Muchos libaneses piensan que todo el sistema político del país debe ser cambiado, opina el experto. “No veo que Francia respalde las demandas de una mayoría creciente de la población, porque París tiene aliados y conexiones con la élite política. Esto limita sus posibilidades de convertirse en un actor más influyente”, señala Abouaoun.

Muchos quieren involucrarse

De las potencias regionales, ciertamente Irán tiene la mayor influencia, a través de Hezbolá, en Líbano. De eso está seguro Abouanon. Arabia Saudita ha perdido margen de negociación en los últimos años. Estados Unidos busca, desde hace algunos meses, un retorno a la región, mientras que Rusia y Turquía no han tenido éxito hasta el momento en sus intentos.

La iniciativa del presidente francés difícilmente cambiará estos equilibrios, estima el experto en Medio Oriente. “Podría aumentar un poco su influencia en Líbano, pero no creo posibles cambios profundos”, prevé. Además de Francia, países con Estados Unidos y Alemania han prometido ayuda. La Unión Europea también ha movilizado millones de euros para cooperar. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, viajará este fin de semana a Beirut. Para él habría sido mejor si los europeos hubieran coordinado su acciones y Francia no hubiera actuado de manera tan apresurada.

Es difícil predecir qué pasará ahora en Líbano, estima Maximilian Felsch. Podrían estallar los conflictos religiosos, pues aparentemente Hezbolá fue responsable del almacenamiento del material explosivo y fueron sobre todo las zonas cristianas en torno al puerto las más afectadas. Por un lado ellos, que quieren a Francia como su protector, y por el otro los chiitas, que desean retener la influencia que ejerce Irán a través de Hezbolá.

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