Entre el alivio financiero y la asfixia municipal: las sombras del nuevo acuerdo entre Frigerio y Caputo

En un escenario de creciente tensión fiscal, el reciente acuerdo entre Frigerio y Caputo establece una hoja de ruta para la infraestructura y la deuda en Entre Ríos, aunque abre un foco de conflicto directo con los municipios que resisten el ajuste estructural exigido por la Casa Rosada.
Este martes, el despacho del Ministro de Economía, Luis Caputo, fue el escenario de un avance estratégico para la gestión de Rogelio Frigerio. Tras meses de reclamos por la parálisis de la obra pública y el déficit previsional, ambos funcionarios sellaron un entendimiento que el Gobierno nacional presenta como un respaldo político explícito, pero que en el territorio entrerriano se percibe como un arma de doble filo.
Los cuatro ejes de la negociación
Según confirmaron fuentes oficiales, el acuerdo entre Frigerio y Caputo se sostiene sobre cuatro pilares críticos:
1. Infraestructura vial: El compromiso de reactivar rutas nacionales clave, con especial énfasis en la finalización de la Autovía 18.
2. Déficit Previsional: El inicio de un esquema de compensación de la deuda histórica que Nación mantiene con la Caja de Jubilaciones de Entre Ríos.
3. Asistencia Financiera: La habilitación de nuevos anticipos financieros y ATN (que en lo que va del año ya sumaron $13.000 millones) para oxigenar las cuentas provinciales.
4. Reforma Impositiva: Un pacto fiscal para eliminar “impuestos distorsivos” en los tres niveles del Estado: Nación, Provincia y Municipios.
El antecedente AmCham y el ajuste local
Este acercamiento no es casual. Ya en su exposición ante la AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina), Frigerio había reclamado un “nuevo acuerdo fiscal federal”. Sin embargo, lo que en los foros empresariales suena a modernización, en localidades como Colonia Ayuí o Concordia se traduce en una presión constante hacia los intendentes para reducir el gasto público y eliminar tasas locales. El gobernador viene sosteniendo que “no hay más plata”, una premisa que utiliza para disciplinar las cajas municipales ante la caída vertical de los recursos coparticipables.
La paradoja de los intendentes

La viabilidad del acuerdo entre Frigerio y Caputo enfrenta un obstáculo de peso: la calle. Mientras Frigerio sonreía para la foto oficial en Buenos Aires, un grupo de intendentes entrerrianos —principalmente del bloque justicialista— participaba recientemente de una marcha de protesta hacia el propio Ministerio de Economía.
El punto de mayor fricción es la eliminación de tasas municipales. Para los distritos más pequeños, estas “cajas” representan la última trinchera de autonomía frente al recorte de fondos nacionales. La negativa de los intendentes peronistas a resignar estos ingresos choca frontalmente con la directriz de Caputo, quien busca que el ajuste fiscal que ya realizó la Nación se replique en el último eslabón de la cadena administrativa.
Directrices de un pacto bajo sospecha
Del análisis de los documentos y la coyuntura surge una directriz clara: el apoyo financiero de Nación a Entre Ríos es “condicional”. Los $13.000 millones recibidos en concepto de ATN no son una concesión gratuita, sino el pago inicial por un alineamiento político que exige que Frigerio actúe como el garante del ajuste en su provincia.
¿Podrá el gobernador convencer a los jefes comunales de eliminar impuestos cuando sus propios presupuestos están al borde del colapso? El éxito del acuerdo entre Frigerio y Caputo depende menos de la sintonía entre los dos excompañeros de gabinete nacional y mucho más de la capacidad de Frigerio para contener una rebelión de intendentes que ven en este pacto una amenaza directa a la supervivencia de sus gestiones locales.


