Frigerio y la caída de recursos en Entre Ríos: el gobernador pide ajuste a municipios desde Colonia Ayuí mientras las transferencias nacionales caen 7,3% real en el trimestre

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El gobernador Frigerio y la caída de recursos en Entre Ríos: el mandatario habla en la reunión de gabinete conjunto en Colonia Ayuí, departamento Concordia.
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El gobernador Rogelio Frigerio encabezó este viernes una reunión de gabinete conjunto con el municipio de Colonia Ayuí, en el departamento Concordia, donde instó a no ampliar la planta de personal y a reducir el gasto político. La convocatoria se suma a los encuentros que el mandatario mantuvo esta semana con intendentes de Juntos por Entre Ríos y con comuneros justicialistas, todos ellos con el mismo telón de fondo: la provincia recibe en términos reales un 7,3% menos en transferencias automáticas de la Nación que hace un año, y la única respuesta que el gobierno ofrece a sus socios locales es hacer más con menos.

Una gira por el ajuste

La relación entre Frigerio y la caída de recursos en Entre Ríos define la agenda política provincial de esta semana. Este viernes 10 de abril, el gobernador Rogelio Frigerio encabezó una reunión de gabinete conjunto con el municipio de Colonia Ayuí —una localidad de algo más de cuatro mil habitantes ubicada en el departamento Concordia, en el noreste de la provincia— donde reiteró el mensaje que ya había desplegado ante los intendentes de su propio espacio político y ante los presidentes comunales peronistas: el Estado provincial no puede seguir creciendo porque los ingresos se contraen.

El encuentro se realizó en el Salón de Usos Múltipes (SUM) municipal, con la presencia del intendente José Marticorena y su gabinete, y con la participación abierta de representantes de la sociedad civil. Según informó el Gobierno de Entre Ríos, Frigerio subrayó que “los cambios que queremos imprimir en la provincia, reclaman y exigen también que los presidentes de juntas, de comunas o de municipios estén en la misma sintonía”, y destacó que el objetivo es “sacarle el jugo a cada peso que entra de los contribuyentes”.

El tono fue de consenso con los aliados locales. Pero el contenido fue más revelador: “todos los meses pagamos 100.000 sueldos; 67.000 jubilaciones; y eso nos lleva prácticamente la totalidad del presupuesto y nos queda poco para hacer cosas para la gente directamente”, dijo el gobernador. Y fue más explícito al solicitar: “no seguir aumentando la planta de personal para quedar bien con la militancia o con los parientes, sino todo lo contrario, seguir achicando el gasto de la política para agrandar la inversión”.

La consigna que el gobernador repitió en los tres encuentros de la semana es siempre la misma: “optimizar recursos”, “reducir gastos improductivos”, “hacer más con menos”. Ninguna de esas fórmulas responde a la pregunta de qué ocurrirá cuando el ajuste del gasto político ya no alcance para compensar la caída de ingresos. Es la pregunta que los datos fiscales ponen sobre la mesa y que la política provincial todavía no contesta.

El contexto: tres encuentros, un mismo diagnóstico

La reunión de Colonia Ayuí no ocurrió en el vacío. El martes 7 de abril, Frigerio recibió en el Centro de Convenciones de Paraná a la Liga de Presidentes Comunales Justicialistas para tratar, entre otros temas, el impacto del reciente pase de 22 juntas de gobierno al régimen de comunas, que modifica el esquema de reparto coparticipable. Al día siguiente, miércoles 8, encabezó en el Centro Comercial General Ramírez una reunión con intendentes de Juntos por Entre Ríos —entre ellos el concordiense Francisco Azcué— donde el secretario general de Gobernación, Mauricio Colello, fue directo: “La caída de la recaudación es enorme, y eso obliga a agudizar, armonizar y articular la buena utilización de los recursos”, según informó Libre Entre Ríos.

El hecho de que Frigerio haya convocado en noventa y seis horas a intendentes propios, a comuneros opositores y a autoridades de una pequeña localidad del norte provincial revela hasta qué punto el gobierno percibe la restricción fiscal como un problema de gobernabilidad y no solo contable. La pregunta que surge es si la búsqueda de eficiencia en el gasto local puede compensar una caída de ingresos que proviene del nivel nacional y que ninguna decisión provincial puede revertir.

alt="Vista general de la reunión de gabinete conjunto en Colonia Ayuí en el contexto de la caída de recursos en Entre Ríos, 10 de abril de 2026"
Vista general de la reunión de gabinete conjunto entre el gobierno provincial y el municipio de Colonia Ayuí, en el marco del debate planteado por Frigerio ante la caída de recursos en Entre Ríos.

Los números que explican la urgencia

La restricción fiscal que Frigerio describe en sus discursos tiene correlato estadístico preciso. Según los informes del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) citados por Libre Entre Ríos, la recaudación tributaria nacional registró en marzo de 2026 una caída real interanual del 4,5%, completando ocho meses consecutivos de retroceso. En el primer trimestre del año, el descenso acumulado llegó al 7,5% real, con una pérdida de aproximadamente 4,2 billones de pesos medidos en moneda de marzo.

Para Entre Ríos, el impacto es directo. En marzo de 2026, la provincia recibió 228.369 millones de pesos en transferencias automáticas —coparticipación, leyes complementarias y compensaciones—, con una variación nominal del 24,5% pero una caída real del 5,7% frente a igual mes del año anterior. En el acumulado del primer trimestre, el retroceso real llega al 7,3%, ubicando a Entre Ríos entre las provincias más golpeadas del país: solo Santa Fe, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron caídas mayores en ese período.

A esa contracción en las transferencias automáticas se suma una caída aún más pronunciada en las transferencias no automáticas —los aportes discrecionales del Tesoro nacional para obras e inversiones—. Según el IARAF, ese rubro disminuyó un 83% en términos de participación en el PBI entre el último año del gobierno de Alberto Fernández y el acumulado a febrero de 2026, representando la mayor baja de todos los componentes del gasto primario nacional. En moneda constante, la diferencia acumulada entre enero de 2024 y febrero de 2026 equivale a más de 20 billones de pesos que las provincias dejaron de recibir. Entre Ríos absorbe parte de esa contracción.

Los datos del IARAF muestran que incorporar 22 nuevas comunas al reparto coparticipable provincial en un momento de caída de ingresos tiene una consecuencia aritmética inevitable: el mismo monto disponible debe distribuirse entre más destinatarios. La eventual revisión de la ley de coparticipación a comunas que propuso el secretario de Gobiernos Locales, Ricardo Vales, no apunta solo a la equidad, sino también a administrar una redistribución que puede traducirse en menos fondos para quienes ya estaban en el sistema.

El mensaje político y sus límites

El leitmotiv de los tres encuentros de Frigerio esta semana puede sintetizarse en una ecuación: menos ingresos implica menos gasto, y ese ajuste debe comenzar por la política antes de afectar servicios. Es un relato políticamente eficiente —difícilmente cuestionable en términos morales— pero que elude una pregunta estructural: ¿hasta dónde puede llegar la reducción del “gasto político” sin comprometer la capacidad del Estado provincial y municipal de prestar servicios?

Los propios números que el gobernador menciona ofrecen una pista. Si 100.000 sueldos y 67.000 jubilaciones consumen prácticamente la totalidad del presupuesto provincial, el margen de maniobra por la vía del ajuste administrativo es limitado. No ampliar la planta de personal y reducir cargos —como ya se ha hecho, según afirmó el secretario Colello— son medidas necesarias pero insuficientes si la caída de ingresos supera la velocidad con que se recortan gastos. En ese escenario, las alternativas son tres: mayor endeudamiento, transferencia del ajuste hacia los contribuyentes locales —mayores tasas municipales o tarifas de servicios—, o reducción efectiva de la cantidad y calidad de los servicios públicos.

Ninguna de esas alternativas fue mencionada explícitamente en los encuentros de esta semana. El discurso oficial habla de “eficiencia”, “sintonía” y “transparencia”. Los datos hablan de una contracción real de recursos que ninguna buena gestión puede, por sí sola, revertir. La brecha entre ambos relatos es el territorio donde se jugará la gobernabilidad provincial en los próximos meses.

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