Qué dicen los científicos sobre el El Niño que se viene

Mientras los gobiernos de la región preparan refugios y refuerzan defensas, la comunidad científica emite una advertencia clara: el diagnóstico de El Niño indica que el fenómeno que se avecina podría ser uno de los más intensos de los últimos 70 años.
Para entender por qué hay tanta preocupación en Entre Ríos y Uruguay, hay que mirar lo que está pasando en el océano Pacífico. El diagnóstico científico de El Niño, elaborado por el Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos (CPC/NCEP/NWS) , confirma que el agua del mar en la zona ecuatorial está mucho más caliente de lo normal. De hecho, la temperatura superó los 2 grados por encima del promedio, y eso es una señal muy fuerte de que el fenómeno viene con todo.
Este diagnóstico científico de El Niño no es una opinión improvisada. Los científicos analizaron durante meses la temperatura del agua, los vientos y las lluvias en el Pacífico. Llegaron a la conclusión de que hay más de un 90% de probabilidades de que El Niño se vuelva “muy fuerte” durante los próximos meses. Traducido a lenguaje cotidiano: las chances de que tengamos un clima extremo son altísimas.
¿Qué significa esto para nosotros? El diagnóstico científico de El Niño indica que, en el noreste argentino, este fenómeno suele traer lluvias mucho más abundantes de lo habitual. No es que vaya a llover todos los días, sino que cuando llueva, va a llover mucho y en poco tiempo. Eso es lo que preocupa a los intendentes y a los comités de emergencia de la costa del río Uruguay.

Además del informe internacional, el Instituto Nacional del Agua (INA) emite un reporte sobre la Cuenca del Plata. El último informe, del 21 de agosto, que también forma parte del diagnóstico científico de El Niño, muestra datos concretos: observaba un incremento en la afluencia a la represa de Salto Grande y una tendencia de ascenso en las alturas del tramo inferior del río Uruguay. Para las autoridades de la región, estos datos dejan de ser una mera curiosidad meteorológica. En Concordia, por ejemplo, en esa fecha, el nivel estaba en “aguas medias altas”, muy cerca del límite de alerta. En Concepción del Uruguay, ya había superado el nivel de alerta.
El INA también informaba que estaba entrando más agua a la represa de Salto Grande, y que esa agua venía de las lluvias que cayeron en la zona de los ríos Arapey y Cuareim, en Uruguay. Esto quiere decir que la creciente no es solo por el agua del río Uruguay, sino también por todos los tributarios que le aportan caudal. Por eso, la preparación ante El Niño debe ser integral.
Para que quede claro: el diagnóstico científico de El Niño no puede decirnos exactamente qué día va a llover ni qué altura va a tener el río en diciembre. Lo que sí dice es que el escenario es muy riesgoso. Los especialistas comparan esta situación con la de 2015, cuando hubo una creciente histórica en Concordia y Salto. Pero este evento podría ser incluso más intenso que aquel.

Los datos de la temperatura del océano son la base del diagnóstico científico de El Niño. Cuando el agua está más caliente de lo normal, se generan más nubes y más lluvias en ciertas zonas del planeta. En nuestro caso, esa zona es justamente la Cuenca del Plata. Por eso, los modelos climáticos prevén que la primavera y el verano 2026-2027 van a ser muy lluviosos.
El informe del CPC también advierte que hay un 69% de probabilidades de que este evento supere en intensidad a todos los El Niño registrados desde 1950. Es decir, podría ser un “El Niño histórico”. Esa es la razón por la cual los gobiernos de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Uruguay están acelerando sus planes de prevención.
En el diagnóstico científico de El Niño también se analiza lo que pasó en eventos anteriores. Por ejemplo, en el El Niño de 2015, la región sufrió inundaciones que dejaron a miles de evacuados. Los científicos estudiaron esos casos para entender cómo se comporta el clima. Con esa información, hoy pueden anticipar con mayor precisión qué zonas podrían verse afectadas.
Los expertos explican que no hay que esperar a que el río llegue a la altura de evacuación para actuar. La clave es la anticipación. Por eso, en Concordia se está implementando un sistema de comando de incidentes, y en Salto se están preparando refugios con antelación. El diagnóstico científico de El Niño es el punto de partida para tomar estas decisiones políticas.
¿Y qué podemos hacer los vecinos? En principio, los especialistas recomiendan seguir la información oficial y limpiar los desagües de nuestras casas. El diagnóstico científico de El Niño no es para asustarse, sino para tomar precauciones. La información es la primera herramienta de prevención.
En síntesis, el diagnóstico científico de El Niño confirma que el fenómeno será fuerte y que la región debe estar preparada. La buena noticia es que, a diferencia de 2015, hoy hay más tecnología, más coordinación federal y más conciencia sobre la importancia de la prevención. El desafío ahora es que esas herramientas se usen de manera efectiva para proteger a la población.
La comunicación en el centro
El valor del diagnóstico científico de El Niño radica en que nos da tiempo para prepararnos. Si bien no puede decirnos la altura exacta del río, sí nos advierte que el escenario es riesgoso y que debemos actuar. La información científica, bien comunicada, permite que las autoridades tomen decisiones y que los vecinos se organicen. La prevención no es cara; la improvisación sí lo es. Por eso, la mejor inversión es escuchar a los científicos y prepararnos juntos.


