Irregularidades en el CGE de Entre Ríos: pidieron la renuncia de funcionarias de Colón tras el escándalo por el nombramiento de la hija de la directora Departamental sin título habilitante

El Consejo General de Educación (CGE) de Entre Ríos le pidió la renuncia a la directora Departamental de Escuelas de Colón, Lina Bosch, y a la coordinadora de Educación de Jóvenes y Adultos del mismo departamento, Claudia Paola Rodríguez, tras confirmarse el nombramiento irregular de la hija de Bosch —sin título habilitante— en un cargo con 10 horas cátedra. La situación salió a la luz a través de la prensa, lo que detonó la reacción institucional. El caso se suma a un patrón creciente de irregularidades en el sistema educativo provincial.
El presidente del Consejo General de Educación (CGE), Carlos Cuenca, solicitó la renuncia de la directora Departamental de Escuelas de Colón, Lina Bosch, y de la coordinadora de Educación de Jóvenes y Adultos del departamento, Claudia Paola Rodríguez. Además, se dio de baja el nombramiento de la agente Lina Abril Bosch. Las irregularidades en el CGE de Entre Ríos que motivaron estas decisiones salieron a la luz a través de la prensa antes de que el organismo actuara de oficio, lo que pone en evidencia tanto la gravedad de los hechos como los límites del propio sistema de control interno.
Un cargo sin título y sin alumnos
Según publicó AIM Digital el 7 de mayo, Lina Abril Bosch, hija de la directora departamental, de 20 años, ocupaba desde 2025 un cargo de 10 horas cátedra como capacitadora laboral de Jóvenes y Adultos en el área “Asistente en turismo y recreación”. La joven cursaba los primeros años del profesorado de Inglés en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), en Concepción del Uruguay —formación que no guarda relación con las funciones asignadas— y no tenía registrado siquiera el título secundario ante el CGE. Fuentes consultadas por ese medio indicaron que las horas no tendrían alumnos inscriptos y tampoco requerirían presencialidad.
La situación habría sido posibilitada por el propio mecanismo de designación bajo la órbita de la Dirección Departamental que conducía su madre: las convocatorias de 2025, de acuerdo con la información publicada, no establecían perfiles compatibles con una estudiante sin experiencia ni formación, pero las horas fueron adjudicadas y luego renovadas.
El pedido de renuncias: tarde, pero efectivo
El CGE actuó recién luego de que la situación trascendiera públicamente. Según informó el organismo en un comunicado oficial del 9 de mayo, las medidas se adoptaron “luego de una situación conocida a través de la prensa” y tras un informe técnico solicitado por Cuenca a la Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos, a cargo del exintendente de Bovril Alfredo Blochinger (UCR). Las renuncias de Bosch y Rodríguez fueron solicitadas una vez que “las irregularidades en cuestión fueron confirmadas”.

Según pudo saber el portal Análisis, Cuenca se interiorizó de la situación con el gobernador Rogelio Frigerio antes de efectivizar el pedido. El organismo aclaró que, por tratarse de cargos políticos, las funcionarias no son pasibles de instrucción sumaria, pero anunció que continuará trabajando para determinar si existen otras responsabilidades. En los próximos días se darán a conocer los nombres de quienes cubrirán los cargos vacantes.
El descargo de Bosch
Antes de recibir el llamado de Cuenca, la entonces directora departamental realizó declaraciones públicas en Pietromedia Multimedios, de la ciudad de San José, donde minimizó los cuestionamientos. Afirmó que el llamado a concurso se realizó a principios de 2025 para la parte de “Servicio Turístico, Inglés I”, que su hija presentó carpeta de antecedentes, fue evaluada por un tribunal y fue la única postulante en ese perfil. También indicó que la convocatoria fue “pública y abierta” y que su hija actúa en carácter de idónea, figura que —según sostuvo— está contemplada en el estatuto docente.
Luego, ante Canal 10, amplió: “Hay mucha gente en carácter de idóneo dando clases, porque no se alcanza a cubrir con títulos universitarios”. También calificó la situación como “una operación política” y advirtió: “Pobre gurisa, por llevar mi apellido no va a poder trabajar nunca en ningún lugar porque van a decir que es acomodo”. Horas más tarde recibió el llamado de Cuenca comunicándole el pedido de renuncia.

Una gestión ya cuestionada
El caso del nombramiento de la hija no es el primer cuestionamiento que enfrenta Lina Bosch desde que asumió la conducción de la Departamental de Escuelas de Colón. Según informó AIM Digital, tiempo atrás varios intendentes de la región habían elevado notas al CGE solicitando la remoción de Bosch por presuntas persecuciones políticas dentro del ámbito educativo. Además, en marzo de 2025, la Justicia Laboral la intimó a abstenerse de realizar “actos perturbadores, intimidatorios y hostiles” contra la supervisora Gabriela Mabel Casse, quien la había denunciado por malos tratos y hostigamiento. Según trascendió, la situación habría afectado incluso el tratamiento médico preexistente de la supervisora. La medida judicial seguía vigente al momento de esta publicación.
El trasfondo político también es relevante: Bosch fue propuesta para el cargo por el intendente de Colón, José Luis Walser, de origen vecinalista y aliado del gobierno de Frigerio. Durante la gestión anterior de Walser (2019-2023), Bosch integró su gabinete como coordinadora de Empleo, Producción y Formación.
Concordia: dos casos en el mismo esquema
La situación de Colón no es un hecho aislado en la geografía educativa provincial. En Concordia, el departamento más poblado del norte entrerriano, se verificaron hechos similares que derivaron en remociones y procesamientos.

En julio de 2025, el CGE confirmó el reemplazo de Julio Barrios como director Departamental de Escuelas de Concordia, días después de que el gremio ATE lo denunciara por una presunta maniobra para beneficiar a su sobrino, Sebastián Elías Barrios. Según la denuncia presentada ante la entonces presidenta del CGE, Alicia Fregonese, el funcionario habría facilitado el traslado compulsivo de un agente con 11 años de antigüedad para que la vacante fuera ocupada por su sobrino, quien contaba con apenas cinco meses en el sistema. Barrios fue reemplazado por José Luis Ferrari a partir del 28 de julio de aquel año, según confirmó el medio digital Ciudad Satélite.
Por su parte, la excoordinadora departamental de Comedores Escolares de Concordia, Silvina Soledad Murúa —designada a propuesta del diputado provincial Marcelo López (Juntos por Entre Ríos)— fue imputada en mayo de 2026 junto a familiares y empresarios locales por una presunta maniobra de desvío de fondos públicos destinados a la alimentación de niños en 37 establecimientos educativos. El perjuicio estimado supera los $103 millones. La paradoja del caso es que Murúa llegó al cargo en 2024 precisamente para combatir irregularidades similares a las que ahora se le imputan.
El caso Ferrari: cuando reclamar ordenanzas puede costar el cargo
Más reciente aún —y de mayor opacidad en sus causas— es el apartamiento de José Luis Ferrari como director Departamental de Escuelas de Concordia, ocurrido en marzo de 2026. Ferrari relató a Diario Junio que la decisión lo tomó por sorpresa: supo de su remoción a través de un llamado del coordinador provincial Sebastián Benedetti, sin recibir explicación alguna sobre los motivos. El lunes siguiente, cuando llegó el coordinador a la Dirección, tampoco hubo aclaraciones.

El exfuncionario señaló haber recorrido más de 140 escuelas del departamento y trabajado activamente para resolver problemas edilicios en articulación con CAFESG, Salto Grande y el municipio. Pero entre las razones posibles de su salida, Ferrari deslizó una que interpela al propio CGE: “Quizás haya molestado en el CGE que haya pedido ordenanzas para numerosos establecimientos donde no había. Son escuelas que no tienen auxiliares y había que empezar. Como las UENI (Unidad Educativa de Nivel Inicial), que son los jardines creados hace mucho tiempo pero sin plazas, sin personal auxiliar para la limpieza”. El exdirector subrayó que eso es lo que había pedido y que considera que eso pudo haber incomodado a las autoridades del organismo.
La pregunta que queda flotando es incómoda para el CGE: ¿se apartó a un director que cumplía su función por hacerlo demasiado bien, por reclamar lo que las escuelas necesitaban? Ferrari fue reemplazado a fines de abril por un nuevo director departamental, Ernesto Alejandro Ramírez, tras un interinato ejercido por Benedetti.
Un patrón que preocupa
Tomados en conjunto, los casos de Colón, Concordia y otros departamentos —como Federación, donde la directora Mónica Cabuche fue señalada por sumariar a supervisoras que ejercieron el derecho a huelga, según reveló NOVA Entre Roís— revelan un patrón de irregularidades que se repite en distintas latitudes del sistema educativo entrerriano: nepotismo, hostigamiento laboral, persecución política y manejo discrecional de cargos, en algunos casos con la complicidad o la desidia de quienes debieran ejercer el control.
El CGE, bajo la conducción de Carlos Cuenca —quien sucedió a la diputada nacional Alicia Fregonese—, enfrenta el desafío de demostrar que las medidas adoptadas en Colón no son meramente reactivas y mediáticas, sino el comienzo de una revisión sistemática del funcionamiento de las direcciones departamentales en toda la provincia.


