Brasil vive una tragedia peor en muertes que la Guerra de la Triple Alianza, según un científico

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En una entrevista con Télam, Nicolelis, el neurocientífico más famoso de Brasil que comanda el comité contra el coronavirus del Consorcio Nordeste, afirmó que su país vive la peor tragedia de su historia en apenas cuatro meses.

Brasil vive una situación descontrolada frente a la pandemia, que puede llegar a los 150.000 muertos en septiembre y podría empeorar aún más con las elecciones municipales previstas para noviembre, advirtió el neurocientífico Miguel Nicolelis, el coordinador del comité contra el coronavirus de los nueve estados de la región noreste.

En una entrevista con Télam, Nicolelis, el neurocientífico más famoso de Brasil que comanda el comité contra el coronavirus del Consorcio Nordeste, afirmó que su país vive la peor tragedia de su historia en apenas cuatro meses, con más muertos que en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), en la cual 50.000 brasileños murieron en un lapso de seis años.

“Sin considerar el genocidio indígena y la esclavitud que duró tres siglos, estamos hablando de cuatro meses de una tragedia histórica peor que la única guerra en la que Brasil participó, contra Paraguay, donde perdió 50.000 soldados, sólo que en seis años”, explicó.

Elegido entre los 20 científicos más destacados del mundo la década pasada, Nicolelis es médico y profesor de la Universidad de Duke, Estados Unidos, de neurociencia, y atraviesa la pandemia en San Pablo, donde coordina el comité del Consorcio Nordeste, la región donde se concentran los gobernadores opositores a Bolsonaro.

“La pandemia está fuera de control y no hay Gobierno central para coordinar las acciones”, afirmó Nicolelis cuando el país ya registra casi 2,3 millones de contagiados y más de 84.000 muertos.

Además, advirtió sobre un posible ‘boomerang’ en las grandes ciudades que hoy parecen estar estabilizándose.

Actualmente la fuerza de los contagios se ha ido hacia el interior de los estados luego de haber tenido picos en las grandes ciudades capitales, que en el noreste son, por ejemplo, Salvador, Recife, Fortaleza, Natal y Maranhao.

“Existe mucha presión del sector empresarial contra los intendentes del interior para que abran las actividades y eso va a terminar siendo un boomerang para que las grandes ciudades vuelvan a tener otra ola de coronavirus”, alertó el científico.

Para Nicolelis, el “negacionismo” que existe en Estados Unidos con los seguidores del presidente Donald Trump también se refleja en el Brasil de Bolsonaro, alineado a Washington, y en otros países.

“Hemos visto también manifestaciones contra las cuarentenas en Argentina, pero en ninguno de los casos se acerca a ser la mayoría de la población”, dijo al ser consultado sobre los viajes de vacaciones escolares de julio que la clase media realiza en plena pandemia, sobre todo en los estados más afectados, San Pablo y Río de Janeiro.

La región noreste, con nueve estados, es la segunda del país más afectada, detrás del sureste. Tiene más de 26.000 muertes y 735.000 casos registrados.

“San Pablo fue el gran diseminador del virus porque no haber cerrado las rutas nacionales en marzo y abril para detener la pandemia llevó los contagios en forma muy rápida y constante. Tampoco se ha dejado de volar, los aeropuertos funcionan”, dijo.

Las rutas nacionales y los aeropuertos dependen del Gobierno federal, quien hoy continúa negándose a aprobar medidas restrictivas que puedan afectar a la economía.

Según el reconocido científico, otro factor fue el movimiento masivo de personas generado por el Carnaval en Recife, Salvador y Fortaleza: gente entrando y saliendo de Brasil.

Para Nicolelis recién en 2021 habrá vacuna y, por eso, es necesario un ‘lockdown’ -como se conoce en Brasil al cierre obligatorio y controlado- como hicieron Sao Luiz, capital de Maranhao, y Fortaleza, de Ceará, algo que nunca ocurrió en los principales focos del país: San Pablo y Río de Janeiro.

“En noviembre tenemos elecciones municipales y mantenerlas a este nivel que vemos ahora puede ser dramático por la aglomeración que genera. Entonces los intendentes comienzan a pensar en la elección y no en la pandemia, con los gobiernos regionales dejados por el poder central a su suerte, al contrario de Argentina por ejemplo”, advirtió.

Según Nicolelis, ejemplos como los de Estados Unidos, Israel y Corea del Sur muestran que las aperturas de las actividades puede tener resultados “dramáticos” en centros urbanos importantes como Río de Janeiro y San Pablo.

“Existe la posibilidad que en septiembre lleguemos a 150.000 muertos, las mesetas se van tornando ilusorias porque no hay personal médico para tantos meses de alta presión, no hablo apenas de camas de UTI (terapias intensivas), sino del personal médico, que está exhausto y está muriendo”, concluyó.

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