Estados Unidos y el Reino Unido en conflicto en el Mar Argentino

Rusia se negó a respetar los límites de pesca de una especie que cuesta 70 dólares el kilo, Gran Bretaña hizo lo mismo y se generó un conflicto con Estados Unidos. A pesar de estar en juego la riqueza del Mar Argentino, la Argentina está excluida de hecho de ejercer su soberanía en un territorio marítimo más grande que Francia.

La merluza negra (Dissostichus eleginoides), que habita en las proximidades de la Patagonia y es uno de los peces más caros del mundo, activó un conflicto entre tres potencias mundiales.

Este pez, también conocido como austromerluza patagónica o merluza patagónica puede crecer muy grande, pesar hasta 100 kilogramos y alcanzar 2,3 metros de longitud, aunque esto es bastante raro. Se estima que pueden vivir hasta 50 años y sostenerse alimentándose de calamares, pequeños peces, gambas y cangrejos. Puede llegar a profundidades de hasta 2500 metros.

Estados Unidos y el Reino Unido en conflicto en el Mar Argentino. Parte I.
Estados Unidos y el Reino Unido en conflicto en el Mar Argentino. Parte II.

Los diferentes nombres comunes asociados a D. eleginoides son: Bacalao de profundidad (Perú, Chile), Bacalao (Perú, Chile), Merluza negra (Argentina, Uruguay), Patagonian toothfish (EEUU, Canadá, parte de Europa), Chilean seabass (EEUU, Canadá), Austromerluza negra (España), entre los principales.

En Estados Unidos se comercializa, bajo el nombre comercial de lubina chilena, a más de 70 dólares el kilo y figura en las cartas de los restaurantes más reconocidos alrededor del mundo, originó un conflicto pesquero que se intensificó cuando Gran Bretaña concedió licencias ilegales para la pesca de esta especie.

El área de pesca es conocida como Subárea 48.3 de la zona de aplicación de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y comprende a las islas Georgias del Sur, que están controladas por el Reino Unido e ilegalmente agrupadas con las islas Sandwich del Sur como territorio británico de ultramar, desde 1985.

Las islas forman parte del departamento Islas del Atlántico Sur de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y se ubican a unos 1400 kilómetros al este de las Islas Malvinas. Fueron escenario de combates entre argentinos y británicos durante la Guerra de las Malvinas en 1982.

Ahora, la obstrucción de Rusia a los esfuerzos por proteger la especie y su negativa a aceptar límites a la pesca de la merluza negra en un área protegida frente a la Patagonia ha desatado una disputa que genera roces entre dos viejos aliados, Estados Unidos y el Reino Unido.

La disputa diplomática, que no había trascendido hasta ahora, se intensificó cuando, este año, Gran Bretaña concedió licencias ilegales para pescar la austromerluza negra frente a las Georgias del Sur.

Se trata de la primera vez que se presenta un conflicto de este tipo desde que diferentes gobiernos se aliaron hace 40 años para proteger la vida marina cerca del Polo Sur.

Durante esta temporada, no habrá límites a la cantidad que se puede atrapar, que generalmente la fija la Comisión de Conservación de los Recursos Vivientes Marinos de la Antártida (CCRVMA o CCAMLR, por su sigla en inglés).

Ahora, un territorio marino del tamaño de Francia se convirtió en un sector sin reglas, al menos así lo creen las autoridades de Estados Unidos. Como consecuencia, amenazan con prohibir las importaciones británicas de la zona.

Los ingleses en un juego peligroso

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La figura de la merluza negra en una moneda ilegal acuñada por el gobierno de ocupación británico en las islas Malvinas en 2017 para conmemorar los treinta años de la reglamentación clandestina que realiza de las aguas malvinenses por parte del denominado Departamento de Pesca de las Islas. La extensión de permisos ilegales de pesca de esta especie provocó un conflicto entre Inglaterra y los Estados Unidos.

“En un mundo lleno de conflictos, el Reino Unido hace un juego peligroso”, sostuvo Will McCallum, director de océanos de la filial británica de Greenpeace.

“La historia de la protección antártica se ha caracterizado por una cooperación pacífica por el bien común de la humanidad. La permanente disposición de Rusia a abusar del proceso no excusa medidas unilaterales de otros miembros. Esperamos que las naciones que en el pasado importaron el pez de dientes puntiagudos de las Georgias del Sur no aceptarán el producto de lo que es ahora una pesca no regulada”, agregó.

Durante muchos años, la pesca cerca de las Georgias del Sur fue un ejemplo de cooperación internacional, que unió a potencias usualmente rivales como Rusia, China y Estados Unidos, con el objetivo de proteger esas aguas del tipo de pesca desenfrenada que se observa en el mar abierto.

En 2021, cuando aumentaban las tensiones con Estados Unidos y sus aliados por el tema de Ucrania, Rusia decidió rechazar los límites dispuestos a la pesca de la austromerluza negra. La medida resultó ser como un veto unilateral porque tradicionalmente se buscan soluciones unánimes.

Algunos sostienen que la respuesta del Reino Unido, que emitió licencias sin los límites fijados por la CCRVMA, es ilegal y debilita el Tratado Antártico que fue aprobado durante la Guerra Fría y declara el continente antártico una zona de interés científico.

Las autoridades estadounidenses les dijeron en privado a las británicas que es posible que prohíban las importaciones de la austromerluza negra pescadas cerca de las Georgias del Sur, de acuerdo a lo publicado por Associated Press.

Este problema se produce en momentos en que disminuye la cantidad de peces en todo el mundo debido a una sobrepesca. En paralelo, los consumidores exigen mayor transparencia acerca del origen de sus filetes.

La merluza negra pescada en las aguas adyacentes a las Malvinas y a las Georgias del Sur es uno de los pescados más caros del mundo. Se vende a 32 dólares la libra (450 gramos) en los supermercados Whole Foods de Estados Unidos.

“Sienta un precedente peligroso”, dijo Evan Bloom, que por 15 años, hasta que se jubiló del Departamento de Estado en 2020, encabezó la delegación de Estados Unidos ante la CCRVMA.

“Lo que hicieron los rusos claramente viola el espíritu de la pesca basada en la ciencia”, sostuvo. Y agregó: “No quiere decir necesariamente que el Reino Unido pueda actuar unilateralmente”.

El conflicto deja en evidencia a Argentina – que es miembro de la CCRVMA– casi como un observador pasivo de lo que otras naciones deciden sobre sus recursos marinos en el Atlántico Sur.

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