Nueve horas para evacuar: alerta en Misiones ante la prevista crecida del río Uruguay por El Niño

alt="Atardecer dorado sobre el curso de agua en alerta por la prevista crecida del río Uruguay"
El atardecer sobre el río Uruguay marca la calma anterior a la previsible crecida del río Uruguay por el fenómeno de El Niño.
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Ante las previsiones meteorológicas del fenómeno de El Niño para el segundo semestre de 2026, la provincia de Misiones se prepara para afrontar contingencias climáticas complejas. La vulnerabilidad de localidades ribereñas como El Soberbio expone la dependencia estructural que tiene la región respecto a la operatividad de las represas brasileñas ubicadas aguas arriba, abriendo un debate técnico y político sobre las marcadas diferencias en la gestión de los embalses en comparación con el sistema binacional de Salto Grande en Concordia.

El segundo semestre de 2026 se presenta con un panorama complejo para la región del litoral argentino ante la inminente llegada del fenómeno climático de El Niño. En la provincia de Misiones, las autoridades gubernamentales ya coordinan planes de contingencia para mitigar los efectos de una potencial crecida del río Uruguay, estimando que solo en la localidad costera de El Soberbio unas 900 personas podrían requerir evacuación preventiva si se cumplen los pronósticos de lluvias copiosas.

Gestión de emergencias en Misiones y la dependencia brasileña

El ministro coordinador de Gabinete de Misiones, Carlos Sartori, manifestó la preocupación del gobierno provincial respecto a las crecidas fluviales y detalló que se ha convocado a una mesa de trabajo en la que participan el Ejército, Gendarmería, Prefectura y los municipios costeros. El foco de atención se centra en la localidad de El Soberbio, señalada como el punto de impacto más severo en caso de inundaciones.

Sartori explicó que la provincia depende directamente de las decisiones operativas de la represa brasileña Foz do Chapecó, ubicada aguas arriba del río Uruguay. “Nosotros siempre dependemos de la apertura de las compuertas de Chapecó”, señaló el funcionario, indicando que si se registran acumulados de entre 550 y 600 milímetros de lluvia en un mes —tanto en Misiones como en el sur de Brasil— la central hidroeléctrica se ve obligada a abrir sus compuertas para aliviar la carga de agua, según informó Misiones Online.

Bajo este escenario de descarga drástica, el tiempo de anticipación del que disponen las autoridades locales para evacuar de forma segura a las familias en riesgo es de apenas nueve horas. Con el propósito de alinear información técnica y mejorar la alerta temprana, intendentes de la zona mantuvieron reuniones de trabajo transfronterizo en la localidad brasileña de Três Passos con gobiernos locales y fuerzas de seguridad de ambos países.

Asimetrías técnicas: ¿Pueden las represas brasileñas regular sus embalses como Salto Grande?

alt="Vertederos de una represa de pasada liberando caudal antes de la prevista crecida del río Uruguay"
Represa de Foz do Chapecó. La apertura de vertederos en las represas brasileñas de pasada incide de manera directa en la crecida del río Uruguay.

Una de las principales dudas técnicas que surgen en las comunidades ribereñas es si el sistema de represas de Brasil tiene la capacidad física de gestionar preventivamente el volumen de sus reservorios ante alertas de lluvias extremas, emulando la maniobra que realiza el Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande en Concordia.

La respuesta de los ingenieros hidráulicos radica en el diseño y el propósito de cada obra. Salto Grande cuenta con un embalse de gran envergadura (unas 78.300 hectáreas) que le otorga un “poder amortiguador” muy significativo. Cuando los modelos meteorológicos anticipan lluvias copiosas en la cuenca alta y media, el Área de Hidrología de Salto Grande puede proceder a “bajar” preventivamente el nivel del embalse erogando más agua de la que ingresa. Esto genera un “volumen de espera” o buffer. De este modo, cuando el pico de la crecida llega a la represa, el lago artificial tiene la capacidad de absorber temporalmente el exceso de caudal, laminando el impacto de la inundación para proteger a las poblaciones de Concordia y Salto, además de otras situadas aguas abajo.

Por el contrario, la represa brasileña Foz do Chapecó opera fundamentalmente bajo la modalidad de “filo de agua” (o de pasada). Aunque su estructura posee un reservorio total de 1.502 millones de metros cúbicos, su volumen útil de regulación es de apenas 74 millones de metros cúbicos, representando menos del 5% del total. Esto implica que Foz do Chapecó no posee la capacidad física para almacenar grandes excedentes de agua ni para generar un pulmón de espera significativo frente a tormentas severas. Cuando el caudal del río aumenta, la represa debe abrir casi de inmediato sus 15 compuertas de segmento para dejar pasar prácticamente la totalidad del agua que recibe, con el fin de resguardar la seguridad de la presa.

Si bien existen represas con mayor capacidad de almacenamiento en tramos superiores de la cuenca en Brasil (como Itá o Machadinho), su operación responde principalmente al despacho eléctrico nacional administrado por el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) de Brasil, priorizando la generación energética y la estabilidad de su grilla eléctrica por encima de la atenuación de crecidas fluviales para los países vecinos de la cuenca baja, lo que perpetúa la vulnerabilidad de las costas argentinas ante eventos climáticos extremos.

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