El pronóstico climático trimestral anticipa más lluvia en Concordia y la región

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) difundió su pronóstico climático trimestral para el período septiembre-octubre-noviembre de 2026, con una probabilidad mayor de precipitaciones superiores a lo normal en el norte del Litoral. El informe coincide con el diagnóstico de un especialista del INTA que advirtió sobre niveles de saturación en los suelos en Concordia por el fenómeno de El Niño, donde los niveles de precipitaciones de agosto cuadriplican el promedio histórico.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) presentó, el 28 de agosto, su informe estacional para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026, elaborado a partir del consenso de los principales modelos climáticos globales y modelos estadísticos nacionales. El documento anticipa un escenario de precipitaciones por encima de los valores históricos para buena parte del Litoral, incluida la zona de Concordia.
Según el mapa de precipitación difundido por el organismo, la categoría “superior a la normal” concentra la mayor probabilidad de ocurrencia sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo —con las probabilidades más altas de todo el país—, además de La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de la Patagonia.
Hacia el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste patagónico, el pronóstico ubica la mayor probabilidad en la categoría “normal o superior a la normal”, una franja intermedia que también contempla escenarios de lluvias por encima de lo habitual, aunque con menor intensidad relativa que en el norte litoraleño.
El organismo reserva la categoría “normal” para el centro-oeste de Formosa y Chaco y el este de Salta y Santiago del Estero, mientras que el NOA y el sudoeste de la Patagonia son las únicas regiones donde la probabilidad más alta corresponde a un escenario “normal o inferior a la normal”.
En materia de temperatura, el informe describe un país dividido: valores “inferiores a la normal” con mayor probabilidad en gran parte de Cuyo, La Pampa y la provincia de Buenos Aires; “normal o inferior a la normal” en Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el centro-norte patagónico; “normal” en el sur del Litoral y el sur de la Patagonia; y “normal o superior a la normal” en todo el norte del país.
Para interpretar correctamente estas categorías, el SMN explica que utiliza terciles: separa en tres partes iguales los registros históricos de precipitación y temperatura, ordenados de menor a mayor, y a partir de esos umbrales define los rangos inferior, normal y superior a lo normal.

En el caso de la precipitación, el límite inferior y el límite superior del rango normal surgen de dos mapas de referencia elaborados con datos del período 1991-2020. Un pronóstico “superior a la normal” implica que los valores esperados superarían el límite superior de ese rango, mientras que uno “inferior a la normal” indica valores por debajo del límite inferior.
Para la temperatura, el organismo aplica un criterio similar: el tercil central equivale a valores de aproximadamente 0,5 °C por encima o por debajo del promedio histórico. Por fuera de ese margen, los valores se consideran superiores o inferiores a lo normal.
El SMN advierte, además, una serie de consideraciones necesarias para no sobreinterpretar el pronóstico: la probabilidad indicada corresponde al valor medio del trimestre y no anticipa la ocurrencia ni la intensidad de eventos puntuales, que pueden producirse igualmente aun en regiones con mayor probabilidad en la categoría inferior.
En condiciones neutras del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y sin otros forzantes, el organismo recuerda que la probabilidad de referencia para cada categoría sería del 33,3%, un dato clave para dimensionar cuánto se aparta el pronóstico actual de un escenario neutro. Por eso el informe recomienda complementar la lectura estacional con los pronósticos diarios, la perspectiva semanal y el sistema de alerta temprana del organismo.
Lluvias en Concordia cuadriplican el promedio histórico
El escenario descrito por el SMN es consistente con el diagnóstico que el ingeniero Sergio Ramos, investigador del área de Agrometeorología de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Concordia, expuso el 31 de agosto en el programa Mañana Sylvestre, de Radio 10. Según explicó, el fenómeno de El Niño ya fue declarado oficialmente y los modelos proyectan su continuidad hasta el otoño de 2027.
Ramos detalló que el mayor impacto regional de El Niño suele registrarse durante la primavera y el verano, coincidiendo con los meses del año en que habitualmente se concentran los mayores volúmenes de lluvia, por lo que la combinación de ambos factores podría traducirse en registros significativamente superiores a los normales.

El especialista aportó datos concretos sobre los niveles de lluvia en Concordia: durante julio se registraron alrededor de 120 milímetros, el doble de los 60 milímetros habituales para ese mes, mientras que en agosto la marca llegó a cuadruplicar el promedio histórico, con cerca de 270 milímetros acumulados frente a los 70 milímetros que se esperan en un año normal.
Ese acumulado, sostuvo Ramos, ya generó niveles de saturación en los suelos de la región. “Imaginate el suelo como una esponja que absorbe agua”, graficó el investigador, para advertir que toda lluvia adicional —incluso si se mantuviera dentro de parámetros normales— podría generar excedentes que el terreno ya no logra absorber.
Ese excedente hídrico, explicó, termina derivando hacia lagunas, arroyos y los principales cursos de agua de la región, entre ellos el río Paraná y el río Uruguay, con la consiguiente posibilidad de crecidas. El diagnóstico se suma a otros antecedentes recientes vinculados con El Niño en la zona, entre ellos la declaración de la Emergencia Hídrica provincial y el trabajo del Centro de Comando y Gestión creado para coordinar la respuesta al fenómeno.
Frente a ese panorama, Ramos recomendó medidas preventivas concretas, como el traslado de ganado hacia zonas altas —una práctica que ya llevan adelante productores del Delta del Paraná, en el sur entrerriano— y el mantenimiento de los sistemas de desagüe, tanto en establecimientos rurales como en zonas urbanas.
El investigador aclaró, sin embargo, que el exceso hídrico no implica solo riesgos: para la producción agrícola, una mayor disponibilidad de agua puede favorecer los rindes, incluso por encima de los valores potenciales de algunos cultivos, aunque reconoció que el beneficio no es uniforme en todos los campos y que persisten puntos con anegamiento.
El propio SMN remarca que las decisiones que se adopten a partir de la información del boletín climático quedan bajo la responsabilidad de quien las toma, por lo que tanto el organismo como el especialista del INTA coinciden en la importancia de monitorear la evolución de las lluvias semana a semana y no limitarse a la lectura del pronóstico estacional.


