Granja Tres Arroyos: el gobierno interviene, la cadena productiva se rompe y la reapertura de La China depende de fondos que aún no aparecen

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Crisis de Granja Tres Arroyos y planta La China: el gobernador Frigerio encabezó la reunión de gabinete donde se analizó la situación de los trabajadores.
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La crisis de Granja Tres Arroyos y la planta La China concentra desde hace semanas la atención del gobierno provincial, los sindicatos y cientos de familias de Concepción del Uruguay. Con cerca de 900 trabajadores sin actividad, la empresa necesita 8 millones de dólares para retomar la faena, negocia una deuda de 350 millones y enfrenta el desmoronamiento de su cadena productiva. Entre promesas de asistencia, reuniones sin acuerdo y señales de acercamiento, el panorama sigue incierto.

El cierre de la planta frigorífica La China, de Granja Tres Arroyos (GTA), ubicada en Concepción del Uruguay, sigue siendo el conflicto más sensible en la agenda del gobierno de Entre Ríos. Desde que la empresa anunció el cierre por tiempo indeterminado, invocando conflictos gremiales y dificultades financieras, la provincia activó una serie de medidas de contención y mediación que, a nueve días de iniciada la crisis, todavía no lograron despejar las dudas sobre el futuro de las fuentes de trabajo.

La postura del gobierno provincial: no hubo despidos

El secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, fue categórico al trazar los límites de la lectura oficial. Para la provincia, la situación es “puntual de la empresa Tres Arroyos” y no refleja la realidad del sector avícola en su conjunto, que —destacó— “viene creciendo exponencialmente a lo largo y lo ancho de la provincia”. El gobierno no habla de despidos: se refiere a los afectados como “personas empleadas” en una situación difícil, una distinción que tiene implicancias tanto laborales como políticas, dado que reconocer despidos implicaría una crisis laboral de otra magnitud legal y social.

Colello afirmó que la provincia está “acompañando en ese proceso, apoyando a la empresa con reestructuraciones de deuda que tiene con Enersa y con ATER”, y que también asiste a los trabajadores con tarifa social de energía eléctrica, continuidad del suministro eléctrico domiciliario, asistencia alimentaria y subsidios personales. La semana pasada, con la presencia del gobernador Rogelio Frigerio, el Ejecutivo provincial le propuso formalmente a la empresa la reestructuración de su deuda con ambos organismos, mediante planes de pago en los dos casos.

El ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, precisó que la intención es mediar para una pronta reapertura de la planta, dada la importancia estratégica que tiene para la región.

Las reuniones: del cuarto intermedio al pequeño acercamiento

El lunes 8 de junio, el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, recibió a dirigentes de los sindicatos de Alimentación, la Carne y Molineros. En ese encuentro se formalizaron las medidas de asistencia: continuidad de la ayuda alimentaria, subsidios personales de $25.000 semanales para cada trabajador y acceso a una tarifa social diferenciada de energía eléctrica, todo por indicación directa del gobernador Frigerio. “El gobernador ha sido muy claro: si bien se trata de una relación laboral del ámbito privado, termina siendo una cuestión de Estado porque hay 900 puestos de trabajo involucrados”, señaló Troncoso.

La audiencia formal entre la empresa y los sindicatos —convocada por la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social— concluyó sin acuerdo y se pasó a un cuarto intermedio. Sin embargo, la empresa también propuso en esa instancia el pago de $25.000 por semana en una especie de ticket canasta para canjear en el almacén de la propia planta. La propuesta fue rechazada de plano por los representantes gremiales.

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Trabajadores afectados por el cierre de la planta La China de Granja Tres Arroyos marcharon por el centro de Concepción del Uruguay en mayo de 2026.

El martes 9 de junio el escenario cambió levemente. En una reunión en Buenos Aires, a la que asistieron autoridades de la empresa, el secretario de Trabajo de Entre Ríos, Mariano Camoirano, y dirigentes gremiales, se produjo un primer acercamiento entre las partes. Julio Chamorro, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) en Concepción del Uruguay, evaluó positivamente el encuentro, aunque con cautela: “La empresa va a comunicar cuándo y en qué condiciones se va a reactivar la planta. No tiene intenciones de un cierre definitivo. Parece un paso chico, pero es importante, porque no había ningún acercamiento. Empieza a haber una luz chiquita, a aclararse el panorama”, afirmó. Los trabajadores tendrán una asamblea este miércoles para analizar las novedades, y se espera que para el jueves o viernes haya novedades sobre la parte económica del acuerdo, según Chamorro.

La planta La China: paralizada y con su cadena hecha trizas

La China es la principal planta avícola de GTA en Entre Ríos y uno de los mayores establecimientos de ese tipo en la provincia. Según fuentes vinculadas a la actividad consultadas por La Nación, la decisión del cierre tomó por sorpresa al gobierno provincial y encendió alarmas por el impacto social en Concepción del Uruguay, donde la empresa emplea a más de 700 trabajadores —cerca de 900 según otras estimaciones sindicales—.

La empresa justificó el cierre en “los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones y generaron un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”, y señaló que la medida se tomó en un contexto económico complejo agravado por el cierre de mercados internacionales debido a la gripe aviar. Desde los gremios se rechaza esa lectura: sostienen que las medidas de fuerza fueron consecuencia del incumplimiento reiterado de salarios, no su causa.

Los 8 millones de dólares y una reapertura que no llegaría hasta 2027

La ecuación financiera para reabrir La China es, por ahora, la principal incógnita. Según informaron fuentes sindicales a los medios Ahora e Informe Digital, la empresa planteó que necesita 8 millones de dólares y un plazo de 60 días para comenzar a faenar unos 80.000 pollos diarios, lo que demandaría trabajo para unos 300 empleados —un tercio del plantel actual—. La propia empresa estimó que recién hacia enero o febrero de 2027 podría recuperar niveles normales de actividad. Eso supone que la totalidad de los trabajadores no retomaría sus funciones hasta el año próximo, y siempre condicionado a que aparezcan los inversores.

Para completar la faena de entre 160.000 y 170.000 pollos, la empresa necesitaría otros 8 millones de dólares en una segunda etapa. En total, la reapertura plena implicaría al menos 16 millones de dólares de financiamiento externo.

La reestructuración de los 350 millones de dólares

En paralelo al conflicto laboral, GTA avanza en un proceso de reestructuración de pasivos de aproximadamente 350 millones de dólares, junto con la consultora Valo Columbus. Según acreedores consultados por La Nación, la propuesta divide la deuda en tres tramos: en el primero, el acreedor acepta una quita de hasta el 75% de su acreencia; en el segundo tramo la quita baja al 50%; y en el tercero no se aplica quita alguna. Los plazos de pago llegarían hasta siete años.

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La planta La China permanece paralizada. La crisis de Granja Tres Arroyos enfrenta un panorama complejo para su reapertura.

Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capip), cuestionó duramente esa propuesta: “La otra propuesta que le hicieron a los proveedores con una quita del 75% del capital de la deuda es decirles directamente que no les van a pagar a nadie”, afirmó en declaraciones recogidas por Informe Digital y La Nación.

El deterioro irreversible de la red productiva, según Unrein

El análisis más severo sobre la viabilidad de la reapertura vino de la propia cadena productiva. Unrein detalló que la estructura que sostenía el funcionamiento de La China ya está seriamente dañada: casi todos los productores integrados que criaban pollos para la planta se fueron, y sin ellos no hay faena posible.

Los cálculos de Unrein son contundentes: para sostener una faena de 80.000 pollos diarios hacen falta aproximadamente cuatro millones de aves en crianza y una red de al menos 70 granjas activas. “Es imposible hacerlo si no tienen granjas porque 80.000 pollos diarios a 20 días representa 1,6 millones de pollos en un mes y ya tiene que venir otros 1,6 millones detrás criándose”, explicó. Hoy GTA no cuenta con esa cantidad de granjas ni cerca. “Esos cuatro millones de pollos a 15.000 pollos por galpón son 300 galpones que dividido entre tres y cuatro galpones que tiene cada productor, necesitan 70 granjas al menos y no tienen ni cerca esa cantidad. Es imposible de levantar esa planta”, sentenció.

La confianza de los productores es otro obstáculo mayor. Uno de los pocos que aún permanece vinculado a GTA, que habló con reserva de identidad, describió una situación extrema: “Estuve seis días sin alimento en la granja hace tres semanas. Había bajado 32.000 pollos y quedarán ahora unos 25.000 porque muchos se murieron de hambre”. Además, los cheques de la empresa vuelven rechazados y las cuentas bancarias están embargadas.

Para Unrein, la posibilidad real de reactivar La China es muy remota: “No hay vuelta atrás. La China es un semejante monstruo imposible de dar marcha atrás y reiniciar la cadena. Se fueron todos. Les aconsejamos que dieran por perdida la deuda que tenían, que no la iban a cobrar más, pero que no la incrementaran”.

El dirigente de Capip también señaló que los conflictos gremiales de los últimos meses contribuyeron a profundizar la crisis productiva, al generar demoras en la faena y pérdidas en la cadena: “En vez de faenar los 180.000 pollos que estaban pactados, faenaban 150.000 y los otros 30.000 no avisaban que ya estaban cargados los camiones, quedaban parados para el otro día y se moría la mitad de los pollos adentro del camión”. Consideró que los gremios deben hacer una autocrítica al respecto.

La situación al 9 de junio

Con la asamblea de trabajadores prevista para este miércoles y la expectativa de una nueva propuesta empresaria hacia el jueves o viernes, el panorama sigue abierto. La provincia afirma que el sector avícola en su conjunto crece y que el caso GTA es excepcional. Los sindicatos esperan cobrar los salarios adeudados y mantener las fuentes laborales. La empresa busca inversores que aún no aparecen. Y los productores integrados, en su mayoría, ya se fueron.

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